viernes, 18 de marzo de 2016

"AUTONOMÍA PERSONAL EN LAS AULAS"
FECHA: 28 DE ABRIL DE 2016
LUGAR: AULA FELIX RODRÍGUEZ, TUI, PONTEVEDRA
HORARIO: 18:00 horas
DIRIGIDO: padres, profesores e interesados
"BASES DEL DESARROLLO QUE AFECTAN AL APRENDIZAJE ESCOLAR"
FECHA: 21 DE ABRIL 2016 
ORGANIZA: ANPA CEP ALTAMIRA. SALCEDA DE CASELAS, PONTEVEDRA
HORARIO: 19:-21:00 horas
Contenidos:
  1. Importancia del desarrollo de los 0-6 años
  2. Habilidades necesarias en el rendimiento escolar
  3. Factores que afectan a la atención y lecto-escritura
  4. Estrategias de prevención

miércoles, 8 de abril de 2015

ACTIVIDADES FORMATIVAS PARA PADRES/PROFESORES

"Curso Problemas de procesamiento sensorial en TEA y TDHA"  UNED AULA TUI (12 horas)
Fechas: 18 y 25 de febrero, 3 y 10 de marzo de 2016


"Taller problemas de procesamiento sensorial en el aula: TEA y TDHA. Estrategias sensoriales" CEIP Carballal-Cabral. CEFORE (8 horas)
Fechas: Noviembre y diciembre de 2015, enero y febrero 2016.

"Necesidades específicas en diversas poblaciones"
Fecha: 3 de diciembre
ANPA CEIP Alborada





Fecha: 14 noviembre
Más información en luscofusco.formacion@gmail.com
















"Problemas de procesamiento sensorial en niños con TDHA, estrategias en el aula"
Fechas: 2,3 de julio de 2015
CEIP El Pilar Marístas de Vigo






















Problemas de procesamiento sensorial en el entorno escolar
Fecha: 26 mayo 2015
Organiza: Club deportivo de baloncesto Seis do Nadal
Lugar: CEIP Seis do Nadal

Problemas de procesamiento sensorial de 0-3 años
Fecha: 25 abril 2015
Organiza: Anpa Escola Infantil de Oia

I Jornadas de atención a la diversidad (SURGAPA)
Fechas: 17-18 abril 2015
Problemas de procesamiento sensorial que afectan a la atención y al aprendizaje escolar
http://surgapa.org/

Problemas de procesamiento sensorial en el entorno escolar
Fecha: 26 de marzo de 2015
CEIP ALBORADA


sarrollo 0-3 años"
desarrolladas en la escuela infantil de Oia el día
25 de
abril de 2015.

domingo, 25 de marzo de 2012

Apertura de Centro de Terapia Ocupacional Pediátrica en Vigo

Ya existe un centro en Vigo que ofrece intervenciones en problemas de desarrollo y aprendizaje en niños de 0-17 años. CENTRO DE TERAPIA OCUPACIONAL PEDIÁTRICA OS BAMBANS, síguenos en facebook

jueves, 16 de junio de 2011

APRENDIZAJE MOTOR Y LA TEORIA DE LA INTEGRACION SENSORIAL

Ell aprendizaje motor ha sido definido como “la combinación exacta entre la percepción sensorial y la información motora”. Las clasificaciones del aprendizaje motor expuestas por Fitts y Poner  (1967) y Halsband y col (2006), son similares ya que establecen tres etapas: (1ª) movimientos torpes que requieren esfuerzo cognitivo para desempeñarse y atención a los estímulos sensoriales; (2ª) se va estableciendo el mapa sensoriomotor y con la práctica se mejoran las destrezas motoras; y (3ª) las destrezas motrices se automatizan, se precisa poco procesamiento sensorial y el niño puede llegar a realizar dos tareas al mismo tiempo.
Además,el aprendizaje motor implica cambios en el comportamiento que se originan en la interacción con el medio ambiente y su objetivo es mejorar el desempeño. De hecho, casi todas las teorías del aprendizaje motor asumen que la interacción del niño con el entorno juega un rol importante en el desarrollo. Por otro lado, es preciso que el cerebro se adapte progresivamente al control del cuerpo a medida que cambia su anatomía estructural, la cual tiene lugar, principalmente en la infancia y adolescencia, pero también a lo largo de toda la vida.
De acuerdo con Guadagnoli y Lee el aprendizaje motor depende del nivel de desafío emergente de la interacción entre la capacidad del aprendiz en el procesamiento de la información, la demanda de la tarea y las condiciones de la práctica. El tener que emplear cierto esfuerzo cognitivo durante el desempeño, puede resultar ventajoso para algunos individuos, pero por el contrario, en otros puede exceder su capacidad óptima. Este marco, establece que existe un punto óptimo de desafío que ofrece beneficios prácticos máximos cuando se implica un esfuerzo cognitivo proporcionado.
Diferentes estudios han comprobado que el feedback proporcionado en los niños durante la ejecución (feedback de desempeño) de una tarea favorece el aprendizaje y la ejecución precisa de la misma, mientras que los adultos utilizan el feedback intrínseco procedente de la propiocepción y representación mental de su propio cuerpo durante el desempeño de actividades motrices, por lo que el feedback extrínseco puede interferir en la correcta ejecución de las tareas en estas edades.
Jean A. Ayres (años 70) desarrolló una teoría, basada en los principios del desarrollo normal. Ella decía que “el desarrollo normal, refleja la interacción entre sus capacidades innatas y las oportunidades ambientales”, afirmaciones similares a las realizadas por Guadagnoli y Lee.
Las teorías del aprendizaje motor relacionan a éste con la interacción con el entorno. Uno de los tres preceptos neurobiológicos que Ayres expone sobre el DPS es que la maduración es dependiente de la interacción con el entorno. De este modo, la conducta motora cada vez más compleja proporciona un marcador de la maduración del SNC.
A su teoría la denominó Teoría de la Integración Sensorial que definió como “la habilidad para organizar la información sensorial para su uso”. El significado que ella le proporcionaba estaba relacionado con el proceso de la información desde múltiples modalidades sensoriales durante la ejecución de las actividades de la vida diaria. Así, “la integración sensorial clasifica, ordena y, finalmente pone todas las entradas sensoriales individuales dentro de la función global del cerebro” (Ayres, 1979).
La hipótesis que ella planteaba era que existía un problema neurológico relativo a la detección, modulación, discriminación y respuesta de la información sensorial.
Por lo tanto, el feedback extrínseco que recibe el cuerpo y que llega al cerebro debe ser clasificado, ordenado y procesado entre todas las áreas del cerebro para generar una respuesta motora adecuada a las demandas del entorno. Un cerebro privado de estímulos sensoriales genera sus propias entradas sensoriales produciendo la sintomatología alucinatoria y distorsiones en el comportamiento.
Tal como recalcaban Guadagnoli y Lee sobre la necesidad de ofrecer el punto óptimo en el desafío para favorecer el aprendizaje motor, Ayres presenta un modelo de intervención con dos principios fundamentales: las actividades deben utilizar más de un sistema sensorial al mismo tiempo y deben proporcionar el “justo desafío”. De este modo, la repetición de desafíos activos vinculados a las respuestas con éxito promueven el crecimiento del SNC y las habilidades cognitivas crecen a partir de la organización de la información sensorial entrante.
Las ideas de Ayres sobre el uso de más de un sistema sensorial que aumenten el aprendizaje se basan en hallazgos obtenidos en que algunas células pueden responder a varios estímulos simultáneamente.
En el tratamiento, la técnica utiliza estimulación sensorial y estrategias cognitivas. En ellas se incorporan entradas sensoriales vestibulares (balanceos), propioceptivas (saltar, tirar y empujar), presión táctil profunda y estimulación visual, auditiva, olfativa y gustativa, dentro de actividades diseñadas para cubrir las necesidades sensoriales de cada individuo, para aportarle una adecuada dieta sensorial.
Como hemos visto,el feedback visual es esencial para aprender el resultado de un movimiento y tiende a dominar otras formas de información sensorial como la propiocepción. El proceso de interpretación de la información visual es complejo porque requiere que el cerebro analice adecuadamente todas las modalidades sensoriales. El aprendizaje por observación permite al sujeto aprender el movimiento a realizar y los comandos u órdenes motoras necesarias en su ejecución.
La propiocepción permite que conozcamos dónde se encuentran nuestras extremidades en el espacio, tanto cuando estamos estáticos como cuando nos movemos, proporcionando los modelos internos de la representación de las extremidades usados en la adquisición y adaptación del movimiento especializado.
Estos dos sistemas, el visual y el propioceptivo, los utilizamos habitualmente en las actividades de alcance para planear la dirección del brazo y para transformar esa dirección en una orden motora. Pero también, se unen al sistema vestibular para poder llevar a cabo el control de la postura. En el sistema vestibular, juega un papel importante la detección del movimiento visual y las entradas visuales, ya que permite la estabilización del cuerpo y los niños utilizan las señales visuales para controlar su equilibrio en las tareas posturales como el equilibrio y del aparato locomotor, como la marcha.
Otro feedback sensorial, como es la percepción táctil es considerada independiente del feedback visual, pero la visión permite al individuo localizar objetos en el espacio, sin embargo cuando este último está ausente el tacto nos ayuda a distinguir unos objetos de otros, aunque también se encuentra implicado en otras funciones, como la defensa del cuerpo ante un peligro.
Se ha visto, que estos cuatro sistemas sensoriales expuestos influyen en el aprendizaje motor y que son utilizados por los terapeutas que aplican la Teoría de la Integración Sensorial en el tratamiento de niños con  DPS, hayan sido diagnosticados de problemas de aprendizaje, autismo, parálisis cerebral, etc., demostrando que su combinación adecuada produce una mejora en el desempeño y en el aprendizaje motor.
Como conclusión, podemos decir que el feedback aumentado o disminuido de estos cuatro sistemas puede repercutir en un desarrollo normal del niño o que este se vea restringido si no obtiene una dieta sensorial adecuada a sus necesidades evolutivas.
      Pilar Blázquez Ballesteros

LA TEORIA DE LA INTEGRACIÓN SENSORIAL DE J. AYRES

La teoría de la Integración Sensorial fue desarrollada inicialmente por A. Jean Ayres en la década de los 70. Ayres la describió como “ la habilidad para organizar la información sensorial para su uso”. Esta teoría ha sido utilizada con una variedad de población clínica durante su expansión descrita por diferentes autores, incluidos individuos normales, con problemas neuromusculares, con parálisis cerebral, disfunciones en el aprendizaje, retraso mental, autismo y discapacidad sensorial (18).
Existen dos campos convergentes que tienen orígenes teóricos similares: un campo clínico originariamente llamado integración sensorial y una rama de la neurociencia que utiliza el término de integración sensorial para describir estudios específicos de la sensación. Clínicamente el término fue usado en primer lugar por Ayres para identificar el campo de estudio relativo a individuos con atípicas respuestas a la estimulación sensorial. La condición clínica es ahora conocida como desorden del procesamiento sensorial (DPS) . En neurociencia la investigación del sistema sensorial precoz enfatizó los estudios unisensoriales. Con la llegada de las nuevas tecnologías una nueva rama de la investigación en neurociencia se centra en la integración multisensorial, la cual estudia la interacción de dos o más modalidades sensoriales (19).
Lo que Ayres planteó como hipótesis era que existía un problema neurológico relativo a la detección, modulación, discriminación y respuesta de la información sensorial. A esta teoría la denominó Teoría de la integración sensorial.
El DPS es una condición heterogénea que comprende una variedad de subtipos. Los individuos presentan alteración en las respuestas para procesamiento de, y/o organización de la información sensorial que afecta a la participación funcional en las actividades y rutinas de la vida diaria.
Aunque el campo clínico no está completamente unificado en cómo definir los diferentes subtipos, una nueva nosología plantea la existencia de seis subtipos (Millar, 2006; Millar et col, 2007.
El DPS puede presentarse en algunos de los siete sistemas sensoriales: vestibular, propioceptivo y los cinco sistemas sensoriales básicos.
El tratamiento implica el uso de ambientes multisensoriales donde las actividades intencionadas desafiantes son diseñadas para proveer una determinada entrada sensorial. El niño es apoyado para mostrar respuestas apropiadas y comportamientos durante la actividad terapéutica guiada. Mediante la repetición el cerebro del niño comienza a procesar información sensorial con más normalidad y empieza a interactuar con efectividad dentro del entorno sensorial. El constante “aumento del reto” y el uso de la relación terapéutica de andamio, el niño con su nuevo desafío, se convierte en la llave del progreso.
La técnica utiliza la estimulación sensorial y las estrategias cognitivas en la consecución y mantenimiento de un estado regulado, atención mantenida, emociones y comportamientos controlados, así como completar destrezas motrices complejas. Las actividades son diseñadas para ser divertidas y explorar la dirección interna del niño, incorporando entradas sensoriales como balanceo, (vestibular), saltar, tirar, empujar (propiocepción) y presión tactil profunda (táctil), así como visuales, auditivas, olfativas, y entrada gustativa. La repetición de las respuestas normales a los estímulos sensoriales es la hipótesis de la creación de nuevas vías neurales (Hebb, 1949) y proporciona la plataforma para participar con éxito en mundo real de entornos naturales (Ayres, 1958).
El significado Ayres de la integración sensorial estaba relacionado con el proceso de la información desde múltiples modalidades sensoriales durante la ejecución de las rutinas diarias y las actividades.
Ayres hizo suya la idea de que la investigación de un único sistema sensorial no reflejaba la forma en que funciona el cerebro. Su teoría se basa en la creencia de que los sistemas sensoriales interactúan casi instantáneamente para dar sentido a cada experiencia, que requiere la integración subconsciente de información de más de un sistema sensorial (Ayres, 1958, 1961). "La integración sensorial clasifica, ordena, y, finalmente, pone todas las entradas sensoriales individuales juntas dentro de la función global del cerebro”(Ayres, 1979).
Ayres basó su hipótesis acerca del DPS en los principios del desarrollo normal. Citando a  Luria (1966), que hizo suya la premisa de que la topología de la superposición sensorial del cerebro se estructuró para producir funcionamiento eficiente, con todas las estructuras que están interrelacionadas y la interacción se facilita a través de la asociación de las áreas cerebrales. Ella cree que todas las neuronas pueden comunicarse con todas las demás neuronas para que el cerebro funcione como un todo (Ayres, 1961) y que la función del sistema nervioso sería eficiente. Ayres conceptualizó el citado DPS como el funcionamiento ineficiente del SNC.
Tres preceptos neurobiológicos guían los pensamientos de Ayres sobre el DPS:
1.      el desarrollo sigue una secuencia predecible
2.      el desarrollo anormal puede reflejar la expresión de un comportamiento más primitivo
3.      la maduración es dependiente de la interacción con el entorno
Usando las teorías de Piaget (1952) y Ames e Ilg (1964), Ayres describió cómo el patrón secuencial de una conducta motora cada vez más compleja proporciona un marcador de la maduración del SNC. Ayres apoyó la premisa de que cada progresión evolutiva incorpora una nueva reorganización de comportamientos citando el estudio de Green (1958) de los niveles sucesivos de complejidad en el cerebro de los vertebrados inferiores. Ella sugirió que DPS es una desviación del desarrollo normal, con comportamientos observables que se reflejan en los niveles inferiores de la función (Ayres, 1954, 1961,1966). Por ejemplo, Ayres hizo hincapié en que la capacidad progresiva para inhibir las respuestas primitivas afectivas a las experiencias sensoriales, permite a uno desarrollar la capacidad de discriminar los aspectos de mayor nivel de los estímulos tales como las características espaciales y temporales.
Ayres señaló que en el desarrollo, las partes más antiguas del cerebro llegan a estar cada vez más conectadas y las interacciones entre las estructuras neuronales se establecen firmemente. Su síntesis de los estudios neurobiológicos del día se utilizó para apoyar su premisa de que el desarrollo normal refleja la interacción entre sus capacidades innatas y las oportunidades ambientales (Ayres, 1975).
Ayres se refirió a ambos,  los factores ambientales y genéticos como propuesta de etiologías para el DPS. Señaló que los síntomas manifestados en los que habían sufrido privación sensorial fueron similares a los síntomas observada en los niños con problemas del procesamiento sensorial. Por ejemplo, citó estudios en los que cuando se le priva de la sensación, ocurren cambios estructurales neurales (Levin y Alpert, 1959; Melzack, 1962) y el cerebro genera su propia entrada, dando como resultado a alucinaciones y a las distorsiones (Solomon et al., 1961). Además, la hipótesis de que que los factores genéticos en ciertos niños pueden hacer una parte del cerebro más vulnerable de lo habitual. En este estado altamente vulnerable, las toxinas del medio ambiente [o factores de estrés prenatal] pueden interferir con el desarrollo de integración sensorial "(Ayres, 1979).
El modelo de intervención de Ayres se basa en tres principios básicos neuronales: la plasticidad neural del cerebro hace que el cambio sea posible, se requiere activar la participación para los cambios neuronales y los ambientes enriquecidos son necesarios para guiar los cambios neuronales (Ayres, 1972b). Ella vinculó el principio de la plasticidad neuronal a los estudios de Schiebel y Schiebel (1964) la hipótesis de que los cambios observados en el tratamiento podrían ser el resultado de aumentos en el crecimiento dendrítico y mayor potencial para el aprendizaje (Ayres, 1972c). Su modelo de intervención requiere que el cliente participe activamente en tareas difíciles en un ambiente multisensorial mejorado. Este principio se basa en múltiples estudios que mostraron que los animales, en los entornos enriquecidos, desarrollaron el aumento de peso cortical y mejores habilidades en la resolución de problemas que los animales expuestos pasivamente a la sensación (Bennett et al, 1964;. Rosenzweig, 1966; Dru et al, 1975).. Ayres citó estudios demostrando que la repetición de desafíos activos vinculados  a respuestas con éxito promueven el crecimiento del SNC y que las habilidades cognitivas crecen a partir de la organización de la información sensorial entrante (Lassek, 1957). Además, señaló que la participación activa fue apoyada por investigaciones que mostraron cambios bioquímicos de participación significativa en el ensayo y error durante tareas sensoriales y motoras (Hyden y Egyhazi, 1962).
Ayres también basa su modelo de intervención en dos principios fundamentales: las actividades deben utilizar más de un sistema sensorial al mismo tiempo (Ayres, 1975) y sus actividades deben proporcionar el "justo desafío" (Ayres, 1979). Sus ideas sobre el uso de más de un sistema sensorial para aumentar el aprendizaje se basa en los hallazgos de Jung et al. (1963). Llegaron a la conclusión de que la estimulación multisensorial es a menudo más eficaz que la estimulación unisensorial en el cambio de comportamiento, basado en los hallazgos en los gatos en que algunas células en el tálamo son multisensoriales, a menudo responden al sonido, vista y el tacto/presión. Citando a Herrick (1956), Ayres tuvo la teoría de que los mecanismos neuronales estaban reverberando sistemas de captación y alimentación anticipatorios, diseñados para traducir la información aferente a la acción. Hizo hincapié en que aunque la actividad neuronal es constante y desordenada, por lo general personas en desarrollo, de forma automática, ordenan y organizan los mensajes de muchas neuronas sensoriales antes de enviar información a las neuronas motoras (Ayres, 1958). Esto permite que la persona permanezca regulada y organice las acciones.
Ayres también observó que las tareas, que son a la vez un reto y una respuesta correcta hacen tener un efecto de integración particularmente fuerte. Por lo general, la respuesta es una acción motora tras de una entrada sensorial. Ayres apoyó su premisa en el trabajo de Buser e Imbert (1961), quienes encontraron que la mayor convergencia de integración intersensorial se encuentra en la corteza motora con una convergencia sensorial adicional en la corteza premotora. Esto sugiere una mayor probabilidad de estimular la integración intersensorial con los movimientos motores gruesos en comparación con los movimientos motores finos. 
  
Pilar Blázquez Ballesteros